¿Qué tiene de «enigmático» el tiempo? ¿Por qué resulta tan difícil de pensar? Porque para pensar algo hay que fijarse en ello y fijarlo, pero el tiempo no se deja fijar, resulta inaprensible, no hay modo de verlo «quieto»... ¡ni siquiera imaginariamente! Supongamos que intento fijarme en el tiempo según pasa, deteniendo el momento transitorio tal como el Fausto de Goethe quiso ordenar un día a cierto instante: «¡Detente!, ¡eres tan hermoso...!». Pero ¿en qué momento podré fijarme? Pues en este mismo: ¡ahora! Sin embargo, ese «ahora» está ahora ya pasado, ya no es «ahora» sino «antes», «hace un rato». En una palabra, se trata de un viejo «ahora», en el cual sin duda han nacido y han muerto miles de personas, se han hecho caricias, se han tenido sueños, se han cruzado promesas, se han adquirido y olvidado conocimientos, etc. Fue, pero ya no es: pasó. ¿En qué otro «ahora» podría fijarme? ¿En el que está a punto de llegar? Pero ése aún no está y sería peregrino intentar atraparlo antes de que llegase. Cuando pretendo «fijar» el tiempo en su «ahora», lo que consigo es conmemorar un «ahora» que ya no es o prevenir un «ahora» que aún no es.
Paradójicamente, el momento pasado que ya no está y el momento futuro que todavía no está parecen más manejables que el instante presente, que se desvanece en cuanto se presenta o, mejor dicho, en cuanto intento fijarme en él. Al presente lo vemos venir y lo vemos alejarse pero nunca lo vemos estar. Y ¿cómo podemos determinar qué cosa «es» lo que nunca «está»?




1 comentarios:
esto es de filosofia ??
esq me suena el textazo del libro en el q e sacado NOTAZA..:)
Publicar un comentario